Fidel: guía del proceso revolucionario

Fidel: guía del proceso revolucionario
Fidel: guía del proceso revolucionario. Foto: Radio Reloj

Mayabeque, Cuba: Cuando la libertad de Cuba fue el sueño que desveló a tantos revolucionarios alrededor de 1950, Fidel los tomó a todos de las manos y les mostró el camino.

Joven como era, se puso al frente de la inmensa batalla que hubo que llevar a cabo para ser dignos. Organizó el Asalto al Moncada, les dio a sus compañeros el aliento que aquella generación heroica y martiana necesitaba.

Después la prisión, México, el desembarco, desde cada espacio su lucha era la más justa y necesaria.

En enero de 1959 la obra maestra de Fidel nació, subió a la caravana y fue de Oriente a Occidente saludando al pueblo que clamaba por él, que quería conocerlo, agradecerle.

Fue entonces cuando comenzó una etapa tan difícil de llevar como la anterior, esta vez las pruebas no eran a punta de balas, pero la construcción del socialismo en Cuba era tan compleja como necesaria.

Los cuarteles se convirtieron en escuelas, se levantaron hospitales, se inauguraron fábricas, círculos infantiles, se les dio la tierra a los campesinos.

Cuando en 1961 se escucharon disparos y se vieron amenazadas las costas de Playa Girón, Fidel estuvo justo al frente del pueblo, lo organizó, lo dirigió, y vencimos.

Estaba en todas partes, iba a las escuelas, cantaba con los niños, sus discursos enardecedores consolidaron la confianza de todos. Se le vio en la televisión, en los pequeños pueblos, en las industrias alentando a los obreros, junto a los deportistas.

Cuba lo seguía, lo admiraba, lo amaba. Fidel no dejó ni un momento de dirigirse a todos como hijos y hermanos, e insistía a toda costa en la necesidad de ser firmes.

En las crisis, ante las amenazas imperiales, en la batalla por el regreso de Elián, la campaña por la liberación de los Cinco, Fidel siempre estaba.

Envejeció entre nosotros, sus reflexiones hasta el último momento de su vida anunciaron futuros y dieron ánimos. Tan grande es, que se ha ido y ni siquiera lo parece, porque ante cada reto que enfrentamos como Revolución parece salir su mano de entre las multitudes señalando el camino correcto. (YDG)

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Maria Amalia Pérez

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