Juan Gualberto Gómez, su corazón y mente estuvieron siempre en la Patria

su corazón y su mente estuvieron siempre en la Patria
su corazón y su mente estuvieron siempre en la Patria Foto: Ecured

Mayabeque, Cuba: Martí no encargaría a cualquier hombre la tarea de organizar la lucha en la Isla, mientras él estaba fuera. Y como Juan Gualberto Gómez no era «cualquier hombre», el Apóstol delegó en él y le confió los preparativos de la contienda.

Era un mulato nacido en Matanzas, pero desde el vientre de la madre, los padres habían comprado su libertad. Aventajado desde niño, sus progenitores lo llevaron a vivir a la capital, donde asistió a las mejores escuelas para negros. Dadas sus cualidades, el niño se hizo querer por la antigua ama de sus padres, quien les aconsejara enviarlo a estudiar a Europa, efectivamente, Juan Gualberto Gómez vivió en Francia.

Sin embargo, su corazón y su mente estuvieron siempre en la Patria, que vivía la opresión del colonialismo español y luchaba por la libertad.

En 1878 regresó a la Cuba que lo viese nacer, y conoció entonces a Martí, de quien pronto ganó la confianza y la empatía. La Fraternidad fue el nombre del periódico que fundó en defensa de sus ideas, publicación que se interrumpiría tras ser deportado a España, conociéndose su vinculación a la causa revolucionaria.

Cuba lo recibió nuevamente en 1890, pero lo vio marcharse hacia 1895 cuando fracasara el alzamiento el 24 de febrero.

Durante su estancia en exterior visitó EEUU, donde colaboró con el Partido Revolucionario Cubano, regresando a Cuba definitivamente en 1898, sobreviviendo a la intervención estadounidense, oponiéndose a la Enmienda Platt y batallando sin cesar por la libertad absoluta, soñada por quien depositara en él una sagrada confianza.

Juan Gualberto es entre tantas cosas, ejemplo de que la Revolución es una obra de hombres de todas las razas, de proveniencias distintas, pero de ideales idénticos.

Conocer su historia es convencerse de la valentía de quien defiende lo justo, de la insistencia y la osadía en medio del peligro de dar la vida, y de los aciertos de Martí.

Hoy el pueblo en que naciera hijo de esclavos, es libre, y tiene el honor de llamarse Juan Gualberto Gómez.

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Maria Amalia Pérez

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