Ardieron las bardas del vecino y no pusimos las nuestras en remojo (+ Audio)

Es inentendible que aún no se comprenda el mensaje. Foto: CMKC.

Dos viajeros procedentes de Miami elevan a tres los casos activos de Covid-19 en Mayabeque. Más de 50 contactos involucrados en  Madruga y San José de las Lajas.

La publicación de una fuente confiable colgada en la red social Facebook, unido al escenario en que vivimos luego del inicio del período de la nueva normalidad, provocaron este comentario.

El SARS CoV-2 vuelve a mostrar su temible rostro en zonas de la provincia de Mayabeque y otra vez estamos en peligro de un rebrote en el territorio.

Pero lo más curioso es que ahora su presencia proviene de una fuente en el exterior. De nuevo menospreciamos el valor de saber escuchar.

Cuba por razones obvias tiene que marchar a tono con la realidad del mundo. Tenemos que abrir nuestras fronteras. Es insostenible económicamente hablando la situación y no me refiero a los enfermos por los que no se escatima ningún gasto.

Hablo de los miles de hospitalizados por concepto de sospechoso y la interminable lista de contactos de contactos.

Las indicaciones fueron muy claras al respecto los viajeros, luego de  determinarse sanos mediante la prueba del PCR irían a las casas de familia pero allí comenzaría otra etapa muy importante, la de proteger a los otros durante el período en que el virus podría aparecer.

La familia por su parte, conocedora del peligro, protegerse a sí misma a la vez que también tendría la tarea de sensibilizar al recién llegado de lo que está en juego, partiendo de las características de este virus que hoy puede dar negativo y mañana puede estar activo con síntomas o no.

Es inentendible que con la cultura que tiene nuestro pueblo, con lo que hemos aprendido, con la información sistemática y oportuna, aún no se comprenda el mensaje. Cada uno debe asumir su parte de responsabilidad en esta batalla en que se juega la vida de un país entero, fundamentalmente por la envergadura económica del problema.

Muchos menospreciamos la sabiduría del decir popular: Vimos las bardas del vecino arder y no pusimos las nuestras en remojo. (IVP)

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Olga Lidia Gómez Ramos

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