Fidel siempre presente (+ Audio)

Fidel en el corazón de todos los cubanos. Foto: Escambray.

La memoria de Fidel en Batabanó vive en el aire, en el aroma salobre del mar, en el recuerdo de los habitantes de Ñancaguazú con los que compartía una taza de café. Está en el imaginario popular que cree a pie juntillas que podía desviar ciclones, tan solo con su presencia.

A la licenciada en enfermería, directora del policlínico de la cabecera municipal  y combatiente internacionalista, Iraida Soto Cruz, tres veces la premió la vida, marcando con tinta indeleble en su corazón y su recuerdo la oportunidad de estar muy cerca del Comandante, viviendo en circunstancias diferentes un rasgo que entre muchos marcó la vida de Fidel: su humanismo y su capacidad de servicio, al lado del pueblo.

Batabanó no olvidará  Fidel, bajo la lluvia y las ráfagas anunciadoras del devastador Huracán Lili en el año 1996, que amenazaba cobrar vidas en el pequeño pueblo costero de Surgidero, mucho menos lo borrará  de la memoria  Iraida, aquella noche en el puesto de guardafronteras  junto al personal de la salud.

Y luego aquel fatídico día de los Inocentes. Lo que parecía una broma propia de la celebración, se convertiría en uno de los días más oscuros que recuerda el pueblo de pescadores: el choque de dos embarcaciones de pasajeros que cubrían la ruta entre Isla de la Juventud y Batabanó. Iraida como parte de una brigada de médicos salió rápidamente en auxilio de los heridos.

Quién le diría, en aquel entonces, a la muy joven enfermera Iraida, que de nuevo Fidel marcaría su vida en tierra iraquí durante su primera misión internacionalista.

Al llamado del  Comandante a no abandonar a la hermana nación, a acompañarla ahora en la guerra desigual que había estallado, los 250 especialistas de la salud, entre ellos la batabanoense Iraida, se repitieron en silencio pero irrevocablemente: YO SOY FIDEL y allí se quedaron.

Iraida Soto Cruz se sabe especial, está consciente  que su vida trascenderá, no solo por sus muchos méritos ganados, incluso el de ser miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución  Cubana, sino por el orgullo de haber forjado su carácter y en el cercano amparo del espíritu de Fidel. (BSH)

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Olga Lidia Gómez Ramos

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